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EL CUADERNO INCÓMODO DE LA IA PROFESIONAL
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EXPEDIENTE 19/Reto 001 · Honorarios/ANÁLISIS + FUENTES

Si cobras por horas, la IA le ahorra el dinero a tu cliente.

Una opinión deontológica estadounidense lo dejó por escrito en 2024: quien cobra por horas cobra las que trabajó. Lo difícil empieza justo después, cuando hay que decidir qué se vende entonces.

Un contrato de arrendamiento de local que antes costaba seis horas de revisión ahora cuesta una hora y veinte minutos. La herramienta lo lee y marca las cláusulas raras. El abogado revisa lo marcado y también lo que no. A final de mes el socio mira la hoja de tiempos y hace la pregunta que nadie quiere contestar en voz alta: ¿cuántas horas ponemos?

El caso es sintético, pero la pregunta la he oído en versiones muy parecidas. Es el primer reto de este cuaderno. Un reto aquí es una situación concreta, por qué cuesta resolverla, una dirección posible y lo que sigue abierto. La solución completa no está, porque depende de cosas que solo sabe cada despacho.

El reto: cuántas horas pones en la factura

Si el despacho factura por horas, hay dos respuestas rápidas y las dos son malas. La primera es facturar las seis de siempre, porque «el valor para el cliente es el mismo». La segunda es facturar la hora y veinte y ver cómo ese trabajo pasa a ingresar menos de una cuarta parte de lo que ingresaba.

La primera tiene un nombre feo. La segunda es honesta y, en un negocio construido sobre horas, se parece bastante a hacerse daño con la conciencia tranquila.

Lo que ya está escrito, aunque sea en otra jurisdicción

En julio de 2024 el comité de ética de la American Bar Association publicó su opinión sobre herramientas de IA generativa y dedicó varias páginas a los honorarios Fuente primaria ↗. No obliga en España, y ni siquiera en Estados Unidos vincula por sí sola: es orientativa. Lo digo antes de seguir. La traigo porque pone la cuenta por escrito, con ejemplos, y eso ya es más de lo que suele haber encima de la mesa.

Lo que dice es sencillo. Quien ha pactado cobrar por horas cobra las que ha trabajado de verdad. Si un abogado dedica quince minutos a introducir los datos en la herramienta, puede facturar esos quince minutos y el tiempo que tarde en revisar el borrador. No las horas que habría tardado sin ella. Recupera además una idea de una opinión de 1993: ser especialmente eficiente no autoriza a cobrar más horas de las trabajadas.

Con las tarifas cerradas va un paso más allá. Si la herramienta permite terminar mucho más rápido, cobrar el mismo precio fijo que antes puede dejar de ser razonable. Y cierra una puerta que muchos tenían entreabierta: el tiempo que el abogado pasa aprendiendo a usar una herramienta que va a usar habitualmente con sus clientes no se le cobra a ninguno, porque mantenerse competente es cosa suya. Puede cobrarse si es el cliente quien pide expresamente una herramienta concreta que el abogado no conoce, y aun así conviene pactarlo antes.

Por qué es difícil

Porque la hora nunca fue lo que se vendía. Era la unidad de medida más cómoda para algo que cuesta mucho medir: el criterio de alguien y la responsabilidad que asume al firmar. Mientras el tiempo y el criterio iban de la mano, la hora servía. Cuando una máquina separa las dos cosas, la unidad se queda midiendo la parte que se ha abaratado.

La parte que no se ha abaratado es justo la que peor se ve. La hora y veinte del ejemplo no es tecleo. Es leer lo que la herramienta marcó y, sobre todo, lo que no marcó, que es donde vive el riesgo. Ese trabajo exige saber qué debería haber aparecido y no apareció. Ninguna herramienta lo acelera, porque consiste precisamente en desconfiar de ella.

Hay otra dificultad, más incómoda. Nadie sabe todavía con precisión cuánto tiempo ahorra esta tecnología en trabajo experto. METR, un grupo que se dedica a medirlo sin producto que vender, revisó en 2026 su estudio con programadores experimentados y reconoció que no podía cifrar el efecto con fiabilidad Fuente primaria ↗. Si quien mide con método duda, el despacho que calcula a ojo que «nos ahorra la mitad» está haciendo marketing hacia dentro.

En el lado fiscal, que es el mío, la tensión ya vive dentro de muchas asesorías y todavía se nombra poco. Buena parte del trabajo se cobra por iguala, una cuota fija al mes. Si la herramienta reduce a la mitad el tiempo de cierre de un cliente, la cuota no cambia y el margen sube. Hoy nadie lo pregunta. No creo que dure.

Una propuesta: dejar de vender la parte que hace la máquina

La dirección que yo exploraría no pasa por bajar precios ni por esconder horas. Pasa por cambiar lo que aparece en el encargo. Si el cliente paga por el tiempo, cada mejora de la herramienta es una rebaja que regalas. Si paga por un resultado revisado y firmado por alguien que responde de él, la herramienta pasa a ser cosa tuya, como el programa de contabilidad. Eso no exime de nada: la misma opinión recuerda que un precio cerrado también tiene que ser razonable.

Eso obliga a decir con claridad qué se vende. Yo lo formularía como la respuesta a una pregunta que el cliente casi nunca hace: si esto sale mal, ¿quién da la cara y con qué? Lo que se cobra es esa respuesta. El tiempo que cuesta sostenerla es un coste interno, igual que el alquiler.

La propia opinión de la ABA deja sitio para esto por el lado de los gastos. Distingue entre la herramienta que funciona como equipamiento del despacho, que trata como gasto general, y el servicio de un tercero que se paga por uso en un asunto concreto, cuyo coste real sí puede repercutirse. Esa distinción, pactada por escrito antes de empezar, ya ordena buena parte de la conversación.

No es una fórmula. Es un cambio de pregunta: de cuánto tardé a qué garantizo.

Lo que queda abierto

Queda abierto cómo se pone precio a la responsabilidad sin que parezca una prima de seguro disfrazada. La hora tenía una virtud que nadie discute: cualquiera la entiende. Un precio por resultado exige explicar qué incluye y, sobre todo, qué deja fuera. Esa explicación hay que saber darla sin pedir perdón.

Queda abierto qué pasa con quien se está formando. Muchas de las horas que la herramienta se come eran las del junior que aprendía revisando contratos aburridos. Si desaparecen de la factura, desaparecen también de su aprendizaje, y dentro de diez años faltará gente capaz de leer lo que la máquina no marcó.

Y queda abierto el cliente que ya lo sabe. Ha probado la herramienta en su casa, sabe cuánto tarda y llega a la reunión con la cuenta hecha. Con ese cliente la conversación sobre el precio ya no se puede aplazar, y conviene tenerla pensada antes de que la empiece él.

Son tres preguntas que me gustaría ver contestadas por quien cobra por horas o por iguala. No por quien vende la herramienta.

Si lo único que vendías eran horas, la máquina acaba de abaratar tu producto. Si vendías criterio, acaba de abaratar tu coste.

Lo que me preguntan cuando cierro el portátil.

¿Puede un abogado cobrar por horas el trabajo hecho con IA?

Puede cobrar el tiempo que dedica de verdad: introducir la información, revisar lo que sale y corregirlo. La opinión 512 de la American Bar Association lo plantea así y añade que ser especialmente eficiente no autoriza a facturar más horas de las trabajadas. Es una opinión de Estados Unidos y no obliga en España. Describe una lógica que cuesta rebatir: si lo pactado son horas, lo honesto es cobrar las que hubo.

¿Se puede repercutir al cliente el coste de la herramienta de IA?

Depende de cómo funcione la herramienta. La opinión de la ABA distingue entre la que forma parte del equipamiento habitual del despacho, que considera gasto general y no se cobra aparte salvo que se haya advertido al cliente antes de empezar, y el servicio de un tercero que se paga por uso en un asunto concreto, cuyo coste real sí puede repercutirse. Si se va a cobrar algo por la herramienta, pide explicar antes la base del cargo, preferiblemente por escrito.

¿Qué pasa con las igualas y las tarifas cerradas cuando entra la IA?

La misma opinión advierte que, si la herramienta permite terminar mucho más rápido, cobrar el mismo precio fijo que antes puede dejar de ser razonable. Esto ya no lo dice la opinión, lo digo yo: en las asesorías que trabajan por iguala mensual la tensión es parecida y todavía se nombra poco: si el trabajo cuesta la mitad de tiempo y la cuota no cambia, el margen sube. Conviene tener la respuesta pensada antes de que el cliente la pida.

El expediente detrás del artículo.

Formal Opinion 512: herramientas de IA generativa ↗American Bar Association · Comité de Ética y Responsabilidad Profesional · 2024
Opinión deontológica; jurisdicción de EE. UU.
METR revisa cómo mide la productividad ↗METR · actualización del 24 de febrero · 2026
Actualización de investigación

Fuentes consultadas el 9 de septiembre de 2026. Las recomendaciones y ejemplos son elaboración editorial: no se atribuyen íntegramente a estas fuentes. Comprueba versión y ámbito antes de aplicar una norma.

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Kenyi & el criterio

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